segunda-feira, 29 de abril de 2013

Fraude: La mayor prueba está en
los cuadernos de votación.

Velo­rio pro­lon­gado, Pro­cla­ma­ción prematura.

Así como hay un len­guaje cor­po­ral, se puede leer entre líneas de dis­cur­sos ofi­cia­lis­tas e infor­mes de acom­pa­ñan­tes. Tras la for­ma­li­dad de lo que expre­san en apa­rien­cia, lo que ocul­tan y temen, aflora en lo que dejan de expre­sar. Maduro, que ha dado dema­sia­das evi­den­cias de su pésima esco­la­ri­dad y cono­ci­miento del entorno, no puede ser tan malo en la resta de dos cifras sim­ples, y en lugar de indi­car que la dife­ren­cia entre los votos que le otorga el CNE y los que le asig­nan a Capri­les, es de 230.000, varias veces ha gri­tado 300.000, inequí­voca señal de que incons­cien­te­mente rechaza nom­brar la can­ti­dad que acor­da­ron asig­narle por encima de la del can­di­dato opositor.

Si hubiera errado una sola vez sería enten­di­ble, nor­mal­mente los erro­res no se repi­ten, se corri­gen (supo­ne­mos que no vol­verá a lla­mar Estado a Mar­ga­rita, ni vol­verá a con­fun­dir a Cor­poe­lec con Cor­po­ven), pero per­siste en los 300.000 como dife­ren­cia, como tam­bién aceptó con­tar todas las pape­le­tas en las cajas para ense­guida decir que lle­va­ría sema­nas, sin acla­rar por­qué, ya que eso sólo toma­ría algu­nas horas. Insiste en modi­fi­car el número que surge de la tra­moya urdida, con el CNE, para decla­rarlo gana­dor ajuro, y en modi­fi­car el tiempo que regu­lar­mente lleva revi­sar el con­te­nido de cada caja. Raro.
Los voce­ros Álva­rez y Penco, de la UNA­SUR, orga­ni­za­ción en la que Chá­vez jugaba impor­tante rol como pro­mo­tor y patro­ci­nante, fun­da­men­tan su informe pre­li­mi­nar en una Tau­to­lo­gía: que los resul­ta­dos que da el CNE son los resul­ta­dos ¡ por­que los da el CNE que es la máxima auto­ri­dad elec­to­ral ! De manera que esos “acom­pa­ñan­tes” deben haber visto una cam­paña en igual­dad de con­di­cio­nes, en la cual ese CNE, que de cinco rec­to­res, tiene cua­tro cha­vis­tas mili­tan­tes, se mos­tró de lo más impar­cial, impi­dió los abu­sos del ofi­cia­lismo y garan­tizó que el pro­ceso fuese Libre y Trans­pa­rente, como lo esta­blece nues­tra Cons­ti­tu­ción. Peli­groso, que en vez de acom­pa­ñan­tes obje­ti­vos ten­ga­mos socios ideo­ló­gi­cos incon­di­cio­na­les. No hay peo­res cie­gos que quie­nes no quie­ren ver.
La cam­paña de Nico­lás Maduro se inició el 8 de diciem­bre del 2012, cuando Chá­vez en cadena nacio­nal y lle­vando su mega­lo­ma­nía al máximo, lo nom­bró su suce­sor, como si en Vene­zuela hubiese una monar­quía, y des­pre­ciando –una vez más– lo “par­ti­ci­pa­tivo y pro­ta­gó­nico del Socia­lismo del siglo 21”. Ya inves­tido como can­di­dato único del ofi­cia­lismo, sin debate interno ni opor­tu­ni­dad de expre­sión a las diver­sas corrien­tes y a los poten­cia­les can­di­da­tos que deben exis­tir en el seno de ese calei­dos­co­pio de la ultra izquierda esta­li­nista y el mili­ta­rismo, Maduro comenzó a orde­ñar la figura de Chá­vez, con­vir­tién­dose en su vocero e inter­lo­cu­tor pri­mor­dial, inven­tando diá­lo­gos y reunio­nes que jamás suce­die­ron, enga­ñando a los segui­do­res más incau­tos, esti­rando la ilu­sión de vida y luci­dez, de quien muy pro­ba­ble­mente ya estaba inha­bi­li­tado para pen­sar y comu­ni­carse, o embal­sa­mado (man­te­nido en secreto hasta que las pre­sio­nes nacio­na­les e inter­na­cio­na­les los for­za­ron a impro­vi­sar el tras­lado desde Cuba y luego el anun­cio ofi­cial del pos­ter­gado falle­ci­miento). La capri­chosa e injus­ti­fi­cada pro­lon­ga­ción del velo­rio (once días) con­trasta con la prisa de una pro­cla­ma­ción a 16 horas del pri­mer bole­tín del CNE, y en medio de un reclamo for­mal del sec­tor opo­si­tor, que es la mitad del país y exige con­tar todas las pape­le­tas, una audi­to­ría abso­luta. El que no la debe no la teme. Si el regis­tro elec­tró­nico refleja fiel­mente lo que los elec­to­res deci­die­ron antier, con­tar todos los com­pro­ban­tes con­fir­ma­ría que el sis­tema es confiable.
Las dudas y la des­con­fianza en el CNE han venido aumen­tando por muchos años, debido a la pro­pia con­for­ma­ción y el com­por­ta­miento de ese orga­nismo, que no refleja a la socie­dad vene­zo­lana, sino el sec­ta­rismo del régi­men. La auto­ma­ti­za­ción a cargo de una empresa esco­gida a dedo, Smart­ma­tic, que ha sido cues­tio­nada en varios paí­ses y le pagó unas vaca­cio­nes a Jorge Rodrí­guez, el que la selec­cionó sin Lici­ta­ción. Sis­te­mas infor­má­ti­cos de enti­da­des que impres­cin­di­ble­mente deben ser a prueba de ries­gos, como la Banca y el Pen­tá­gono, han sido hackea­dos. ¿Cómo no sos­pe­char que el Código Fuente del pro­grama Smart­ma­tic no con­tenga ins­truc­cio­nes ultra­ci­fra­das que cam­bien resul­ta­dos en las cajas que no van a ser audi­ta­das, con­tando con la com­pli­ci­dad de la CANTV en manos del ofi­cia­lismo, y un Cen­tro de aco­pio y modi­fi­ca­ción de datos que los inter­cepte y reen­víe con segun­dos de Delay –retardo-? Los equi­pos cap­tahue­llas y las esta­cio­nes de “infor­ma­ción” al elec­tor, sir­ven para refor­zar en inti­mi­da­dos votan­tes (en espe­cial emplea­dos y recep­to­res de ayu­das del sec­tor público ofi­cia­lista) el temor de que se conozca cómo votan. Y es obvio que el empeño en obli­gar a cada elec­tor a pre­sen­tar su cédula en esas esta­cio­nes, donde supues­ta­mente pres­tan el ser­vi­cio de infor­mar el número de la Mesa que le corres­ponde, la página y el ren­glón en que están sus datos, logra otros obje­ti­vos: 1. Retarda el pro­ceso. 2. Nutre cen­tros de aco­pio de data donde cru­zan esa infor­ma­ción con la lista de los elec­to­res que el ofi­cia­lismo tiene bajo estricto con­trol (por lo que sea que reci­ban del sec­tor público, incluso a nivel de sim­ples pro­me­sas), para enviar a sus patru­llas a bus­car a quie­nes aún no han votado, lo cual hacen por con­mi­na­ción for­zada y ame­na­zas. 3. La amplia­ción del hora­rio, lle­vando la hora de cie­rre de 4 pm a 6 pm, les per­mite tam­bién uti­li­zar la infor­ma­ción de aque­llos elec­to­res que no se han pre­sen­tado ya cerca de la hora de cie­rre, para dar una cédula (no en balde los cuba­nos con­tro­lan los ser­vi­cios de Iden­ti­fi­ca­ción) con los datos del elec­tor inasis­tente, a un cóm­plice con simi­la­res carac­te­rís­ti­cas en edad y color de la piel, que irá a votar por quien se abs­tuvo. Todo eso se entie­rra con el cua­derno de Votación.
Sobran las razo­nes de peso para des­con­fiar del CNE; El REP (Regis­tro Elec­to­ral Per­ma­nente) ha cre­cido exa­ge­ra­da­mente, com­pa­rado con el cre­ci­miento pobla­cio­nal, y muchos de los nue­vos ins­cri­tos ni siquiera pre­sen­tan una direc­ción de habi­ta­ción, lo que hace dedu­cir que parte de ese aumento está ocu­pado por dobles o tri­ples cedu­la­dos, que dupli­can o tri­pli­can delic­ti­va­mente los votos de esa por­ción, a favor del régi­men y en per­jui­cio de los ciu­da­da­nos que ejer­cen sus dere­chos sin delin­quir. Los Obser­va­do­res inter­na­cio­na­les, que fre­na­ban los abu­sos del CNE, han venido siendo sis­te­má­tica y gra­dual­mente dis­mi­nui­dos. Hoy, lle­gan sólo acom­pa­ñan­tes, con poco tiempo y menos posi­bi­li­da­des de escu­dri­ñar en las grie­tas por donde se cue­lan los atro­pe­llos y tram­pas. No ven o se hacen los que no ven las varia­das for­mas de apli­car Ope­ra­ción Morro­coy, la inti­mi­da­ción de los uni­for­ma­dos del Plan Repú­blica, mili­ta­res arma­dos en un acto que es esen­cial­mente civil, en algu­nos casos sim­pa­ti­zan­tes del ofi­cia­lismo orga­ni­za­dos en la incons­ti­tu­cio­nal Mili­cia. Buses reple­tos que tras­la­dan doce­nas de pre­sun­tos votan­tes, y los cen­tros se han mul­ti­pli­cado como para que no que­den lejos de los domi­ci­lios de los que en ellos votan, por lo que no se jus­ti­fi­can los buses (pero faci­lita el tras­lado a varios cen­tros, luego de qui­tarse la tinta “inde­le­ble” y cam­biar de cédula). El Con­su­lado en Miami, donde están ins­cri­tos 20.000 vene­zo­la­nos, la mayor colo­nia en el exte­rior, per­ma­nece capri­chosa y negli­gen­te­mente cerrado, obli­gando a quie­nes pue­dan hacer los sacri­fi­cios que ello implica, a via­jar a New Orleans, a 1.600 kmts, para ejer­cer sus dere­chos. Que en paí­ses donde el voto es manual y los resul­ta­dos se dan en tres horas, (y apa­rece la foto del elec­tor en su ren­glón del cua­derno, vacuna con­tra quie­nes colec­cio­nan cédu­las), mien­tras en Vene­zuela, con el “sis­tema compu­tari­zado más avan­zado del mundo” la rec­tora prin­ci­pal da SU pri­mer bole­tín cerca de la media­no­che o más tarde, levanta una que otra sus­pi­ca­cia. Que en un país obvia­mente divi­dido en dos mita­des, poda­mos des­cu­brir Cen­tros de Vota­ción donde el 100% de los votos son a favor del régi­men. Que el sis­tema de medios del Estado, que somos todos, esté al ser­vi­cio del can­di­dato del gobierno, y ape­nas dedi­que esca­sos minu­tos al opo­si­tor, no calza en el marco de una supuesta demo­cra­cia. Hay vasos comu­ni­can­tes de los recur­sos del Estado que el ofi­cia­lismo uti­liza como pro­pios, en lo que debe­ría ser juz­gado como Pecu­lado de uso, pero que es sim­ple tra­ve­sura revo­lu­cio­na­ria y anti­im­pe­ria­lista. EEUU, a tra­vés de una fun­cio­na­ria en Washing­ton, hizo votos por la lega­li­dad y la trans­pa­ren­cia en la situa­ción vene­zo­lana, e inme­dia­ta­mente fun­cio­na­rios del régi­men se ras­ga­ron las ves­ti­du­ras y denun­cia­ron Intro­mi­sión. Lula y Mara­dona lla­man a votar por Maduro, así, sin anes­te­sia, y eso como que for­ta­lece nues­tra sobe­ra­nía. La Jura­men­ta­ción del pre­si­dente Chá­vez, que según la Cons­ti­tu­ción vigente debió ocu­rrir el 10 de enero, fue cali­fi­cada de for­mu­lismo bur­gués inne­ce­sa­rio (y subs­ti­tuída por un circo calle­jero), pero en pleno reclamo por gra­ves irre­gu­la­ri­da­des e incon­sis­ten­cias en la actua­ción y los resul­ta­dos del CNE, en horas pro­cla­ma­ron al dudoso gana­dor y pre­pa­ran el inne­ce­sa­rio for­mu­lismo bur­gués para el 19 de abril, a pedido del ile­gí­timo y a todas luces apu­rado Maduro, el que va a ayu­dar “a los mon­gó­li­cos y pate­nel­suelo” (sic en latín, sick en inglés).
Tibi­say Lucena no le da impor­tan­cia al com­pro­bante que cada votante depo­sita en la urna elec­to­ral de su Mesa de Vota­ción, impri­mién­dole gran incohe­ren­cia al hecho de que lo que el elec­tor recibe al votar, deja de tener sig­ni­fi­cado, pues lo impor­tante es la data que emana del cere­brito pro­gra­mado de la máquina. Es enton­ces un absurdo que las cajas luego se sellen, fir­men y res­guar­den. Y más absurdo aun, que apa­rez­can bota­das, o que­ma­das, cuando la Opo­si­ción exige que revi­sen sus con­te­ni­dos. Piro­ma­nía express. Ya sólo falta que tam­bién le metan can­dela a los cua­der­nos, y luego argu­men­ten que nece­si­ta­ban el espa­cio para cons­truir nue­vos refu­gios. Des­truir evi­den­cias en paí­ses civi­li­za­dos es delito. Acá corean: “¡ Así, así, así es que se ganan elecciones” !
Man­ten­ga­mos la exi­gen­cia de revi­sar todas las urnas y sus com­pro­ban­tes, y CRU­ZAR esa data con todas las actas expe­di­das por las ben­di­tas maqui­ni­tas y, muy impor­tante, cru­zarla tam­bién con la data con­te­nida en los Cua­der­nos de Vota­ción. Estoy seguro de que el petró­leo dejará de ser nues­tra prin­ci­pal expor­ta­ción a par­tir de ese encuen­tro de infor­ma­cio­nes: Expor­ta­re­mos irre­gu­la­ri­da­des, evi­den­cias de abu­sos, atro­pe­llos, deli­tos elec­to­ra­les, y mul­ti­pli­ca­ción de Votos, que van a dejar aque­lla pro­li­fe­ra­ción de peces en la Gali­lea anti­gua, como acto de guar­de­ría infan­til. Chá­vez, te lo juro, la mayo­ría NO votó por Maduro [a pesar de lo que el CNE nos quiere meter de contrabando].
La Carta Magna esta­blece que las elec­cio­nes deben ser Libres y Trans­pa­ren­tes; Si te bus­can con una lista y te extor­sio­nan por lo que reci­bes del Estado para obli­garte a votar por el par­tido en el poder, admi­nis­tra­dor cir­cuns­tan­cial de los recur­sos del Estado con los que “bene­fi­cian” a esos elec­to­res (y hasta pue­den ama­ble­mente acom­pa­ñarte frente a la máquina para ase­gu­rarse de que votes por el can­di­dato de la extor­sión), enton­ces no es LIBRE ese pro­ce­di­miento. Si luego de un reclamo for­mal de, por lo menos, la mitad de la pobla­ción que fue a Votar, que le exige al CNE que se revi­sen todos los com­pro­ban­tes en las cajas y que se cru­cen con las Actas y lo asen­tado en los Cua­der­nos, se nie­gan a satis­fa­cer esa razo­nada y jus­ti­fi­cada demanda popu­lar, y res­pon­den con pre­po­ten­cia y des­ca­li­fi­ca­cio­nes, enton­ces no hay TRANS­PA­REN­CIA en ese pro­ceso. Y si no hay ni Liber­tad ni Trans­pa­ren­cia, hay Vio­la­ción de la Cons­ti­tu­ción, y lo que resulte de ese pro­ceso viciado es ILEGÍTIMO

Fuente: Noticiero Digital. com
Autor: Edgard J. González

Link;
http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2013/04/20/fraude-la-mayor-prueba-esta-en-los-cuadernos-de-votacion/#more-80564

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