quarta-feira, 1 de maio de 2013

El enojo de la gente es incontenible

Al mar­gen de que la semana trans­cu­rrida polí­ti­ca­mente ha sido la más impor­tante de los últi­mos tiem­pos, sería dema­siado aven­tu­rado decir que ya esta­mos frente a una situa­ción defi­ni­tiva. Esto vamos a dejarlo para las pró­xi­mas sema­nas, cuando la situa­ción se agrave cada vez más rápido, tanto como para sub­ra­yar que Cris­tina W. ya sabe que deberá pelear para poder man­te­nerse en el poder.
Más aún, cuando el pre­si­dente de la Corte Suprema, Dr. Loren­zetti, le ase­guró antes del viaje a la capi­tal peruana para par­ti­ci­par de la reunión de pre­si­den­tes con­vo­cada para eva­luar la impa­ra­ble cri­sis vene­zo­lana, que defen­de­ría “la vigen­cia de la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal hasta las últi­mas con­se­cuen­cias”, Cris­tina enten­dió que la cri­sis ins­ti­tu­cio­nal ya estaba en plena ges­ta­ción y que el ata­que a la Jus­ti­cia era una jugada que, como tan­tas otras, se des­mo­ro­na­ría rui­do­sa­mente. Para colmo, el éxito de la con­cen­tra­ción popu­lar de pro­testa la había debi­li­tado y, si bien su ins­tinto le indi­caba que las cosas habían cam­biado y debía enfren­tar­las con habi­li­dad, su natu­ra­leza le dic­taba otras pau­tas de con­ducta y, en sín­te­sis, insis­ti­ría en su posi­ción pase lo que pase. De allí que cabe espe­rar que no retro­ce­derá ni un cen­tí­me­tro y per­sis­tirá en su obje­tivo de con­tro­lar al Poder Judi­cial en los tér­mi­nos que son conocidos.
Con­se­cuen­te­mente, los pró­xi­mos días trae­rán defi­ni­cio­nes ins­ti­tu­cio­na­les por parte de la Corte, cuyos minis­tros res­pal­da­rán a su pre­si­dente, gene­rán­dose, en con­se­cuen­cia, lo que de hecho ha comen­zado a vivir inten­sa­mente el país: una cri­sis de pro­por­cio­nes con final abierto. Debe­ría­mos des­ta­car que la ace­le­ra­ción de este esce­na­rio, o más pre­ci­sa­mente su agu­di­za­ción, depen­derá de lo que ocu­rra de aquí al comienzo de la semana que comen­zará mañana, pues el domingo el perio­dista Jorge Lanata difun­dirá nue­vos ele­men­tos de prueba demos­tra­ti­vos de la com­pli­ci­dad de Nés­tor Kir­ch­ner –y por lo tanto de la misma Cris­tina– en el saqueo a las arcas públi­cas y la acu­mu­la­ción de un ver­da­dero tesoro –una inmensa for­tuna, si se pre­fiere– en Suiza y en paraí­sos fis­ca­les. Las pre­ci­sio­nes que se apor­ten al res­pecto son muy impor­tan­tes pues, de acuerdo con lo que sabe­mos, se pre­pa­ra­rán recla­mos cuya sola men­ción tiene impli­can­cias polí­ti­cas fáci­les de ima­gi­nar. Alre­de­dor de la suma colo­cada en el exte­rior y la que toda­vía está en el país, se han tejido innu­me­ra­bles espe­cu­la­cio­nes pero pode­mos com­par­tir la idea –más que una sim­ple pre­sun­ción– de que la cifra es más que sig­ni­fi­ca­tiva, tanto como para espe­rar que su retorno a la esfera sobe­rana del gobierno ser­virá para satis­fa­cer par­cial­mente las con­se­cuen­cias de tie­rra arra­sada que deja el kir­ch­ne­rismo. De todos modos, el pro­ceso que ya se ha inau­gu­rado no será fácil y obli­gará a la jus­ti­cia a apo­yarse en la fuerza que ofrece el Estado, para poder avan­zar en la lega­li­dad rec­ti­fi­ca­dora de los hechos.
Obvia­mente, esta­mos frente a un pano­rama difí­cil que obli­gará a un con­tra­lor cuyos deta­lles toda­vía no se vis­lum­bran con cla­ri­dad. De todos modos, no resulta difí­cil apre­ciar que está en juego la esta­bi­li­dad de la pre­si­dente de nues­tra ex Repú­blica, tema que abre nue­vas opcio­nes polí­ti­cas. Por un lado, están los ana­lis­tas y obser­va­do­res que sub­ra­yan la impo­si­bi­li­dad de que Cris­tina per­ma­nezca en su cargo si las cosas se dan en los tér­mi­nos que men­cio­na­mos y, por el otro, hay quie­nes sos­tie­nen que, si bien se mar­cha hacia ese desen­lace, habrá que espe­rar a que se aclare el con­fuso pano­rama polí­tico en el que se des­taca la incon­clusa cri­sis de la pro­vin­cia de Bue­nos Aires. Ésta es deter­mi­nante de un resul­tado elec­to­ral que ya es adverso al gobierno, que deberá sumar la derrota que espe­cial­mente pro­me­ten Santa Fe, Cór­doba y Santa Cruz, entre otras pro­vin­cias, lo cual hará incom­pa­ti­ble el fun­cio­na­miento del kir­ch­ne­rismo, acos­tum­brado a mane­jarse con una mayo­ría que se le esfuma con una rapi­dez que sólo refle­jan las encues­tas que aún no salen a la luz.
Toda­vía no hay nada resuelto con exac­ti­tud, pero lo con­creto es que Cris­tina deja­ría el poder este año y que es posi­ble que apa­rezca un amago de vio­len­cia supe­rior al de la inse­gu­ri­dad que hoy vivi­mos. Para­le­la­mente y sin exten­der­nos en dema­sía, debe­mos men­cio­nar que desde el cam­bio de gobierno rea­li­zado en Hon­du­ras pri­mero y en Para­guay des­pués –siem­pre den­tro de las pau­tas cons­ti­tu­cio­na­les que rigen en esos dos paí­ses de la región– comenzó un pro­ceso que pone de mani­fiesto el fra­caso del Foro de San Pablo y la inca­pa­ci­dad de quie­nes adhie­ren a esa orga­ni­za­ción para encon­trar solu­cio­nes eco­nó­mi­cas, socia­les y de esta­bi­li­dad polí­tica en donde alcan­za­ron el poder. Bra­sil, por men­cio­nar al país donde para­dó­ji­ca­mente nació este grupo de izquierda, supo superar los inten­tos, pese a que llegó a la pre­si­den­cia un hom­bre como Lula Da Silva, que fue un forista des­ta­cado. Ita­ma­raty, las cla­ses socio­eco­nó­mi­cas del indus­tria­li­zado San Pablo, las Fuer­zas Arma­das y otros sec­to­res de van­guar­dia, con­vir­tie­ron a los bra­si­le­ños en los acto­res prin­ci­pa­les y domi­nan­tes –uti­li­za­mos el voca­blo pese a que puede sonar muy agre­sivo– que des­pla­za­ron a la Argen­tina en el lide­razgo con­ti­nen­tal. Incluso en el agro­pe­cua­rio, donde nues­tra cali­dad y volu­men eran indis­cu­ti­dos. Obvia­mente, en el plano mili­tar tam­bién fui­mos supe­ra­dos por razo­nes ideo­ló­gi­cas que deter­mi­na­ron un retro­ceso insó­li­ta­mente volun­ta­rio y dejan a la Argen­tina inde­fensa en momen­tos crí­ti­cos desde todo punto de vista.
Al igual que los res­tan­tes, este fac­tor adquiere una impor­tan­cia cre­ciente, sobre todo por­que de nues­tra tie­rra siem­pre se esperó que se pudiera dar res­puesta a las cre­cien­tes nece­si­da­des mun­dia­les en mate­ria ali­men­ti­cia. Es inne­ce­sa­rio desa­rro­llar la impor­tan­cia estra­té­gica de esa cir­cuns­tan­cia, que viene atada a la extra­or­di­na­ria tec­no­lo­gía adqui­rida por nues­tro campo, a la abun­dan­cia de las reser­vas acuí­fe­ras, al petró­leo que aguarda salir a la super­fi­cie para sus­pen­der la impor­ta­ción de com­bus­ti­bles y otros com­po­nen­tes de un poten­cial que ha sido igno­rado –y hasta com­ba­tido– por una ideo­lo­gía que ahora se llama cris­ti­nismo. Como si fuera insu­fi­ciente todo lo ocu­rrido, ahora la irres­pon­sa­bi­li­dad de Oli­vos y la Casa Rosada se empeña en res­pal­dar a un gobierno frau­du­lento como el de Maduro en Vene­zuela, país her­mano que corre el riesgo de una gue­rra civil que alte­ra­ría seve­ra­mente el esce­na­rio regional.
Entre tanto, nues­tras dife­ren­cias inter­nas se agu­di­zan. Para el 24 de este mes está en pre­pa­ra­ción un abrazo popu­lar al Con­greso de la Nación que lleva implí­cito el rechazo al com­por­ta­miento de los polí­ti­cos ofi­cia­lis­tas y sus alia­dos. En deter­mi­na­das ofi­ci­nas se hacen lis­tas para con­sig­nar cómo votan y vota­ron sena­do­res y dipu­tados leyes recha­za­das en las calles y en las pla­zas. Las lis­tas tam­bién incor­po­ra­ron a los jue­ces pre­va­ri­ca­do­res y todo indica que se acerca el momento de dar expli­ca­cio­nes y sopor­tar las con­se­cuen­cias de no haber defen­dido o lisa y lla­na­mente ata­cado lo esta­tuido por la Cons­ti­tu­ción Nacio­nal. Por cierto, ven­drán ins­tan­cias difí­ci­les y hasta peli­gro­sas… pero inevitables.
Fuente: Informador Público
Autor: Carlos Manuel Acuña

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http://www.lahistoriaparalela.com.ar/2013/04/20/el-enojo-de-la-gente-es-incontenible/#more-80549

Fonte; La historia paralela 2013( abril)

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